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Bunkers: ¿Hazards o Paraísos?

El excesivo mantenimiento de los bunkers, ¿no ha enviciado a los golfistas?. Texto redactado por Robert Vavrek, USGA Green Section Record. Comisión de Canchas de la AAG.

Probablemente la percepción de los golfistas acerca de qué tipo de pena deben esperar esté influenciada por lo que ellos ven en la televisión. A menudo se escucha a profesionales altamente habilidosos pidiéndole a la pelota “ándate al bunker” cuando su tiro de approach no va al green. Estos atletas, que hacen del jugar al golf su medio de vida y practican en forma rutinaria tiros de recuperación desde varios tipos diferentes de asiento de pelota en los bunkers, encuentran muy poca dificultad para sacar la pelota de bunkers intensamente mantenidos. De más está decir que ellos pasan un tiempo enorme puliendo sus habilidades para sacar la pelota de los bunkers. Como contrapartida, el golfista promedio, pasa la mayor parte de su escaso tiempo de práctica con el drive en la mano y casi nunca se lo ve practicando en los bunkers.

La percepción de un número cada vez mayor de golfistas, no interesa cual sea su nivel de habilidad para el juego, es que las condiciones de la arena deben ser firmes, uniformes y los más cercanas posibles a la perfección. Creen que arena firme en un bunker y arena blanda en el siguiente es totalmente injusto.

Si les siguiéramos la corriente a todos los golfistas, ellos deberían tener garantizado un perfecto asiento de pelota cuando un errático tiro de hierro 9 va al bunker, y no que, como a veces sucede, la pelota quede semi enterrada con aspecto de “huevo frito”.

Es probable que nuestra actitud de tómelo o déjelo hacia el golf en los Estados Unidos tiene parte de la culpa de las poco razonables expectativas de condiciones de juego perfectas en un bunker que tenemos. Parece que la idea es: golpee la pelota tan fuerte como pueda y olvídese de la estrategia. Haga una visita a los links clásicos de Escocia y va a encontrarse con que los jugadores locales no tienen ningún problema en jugar hacia los costados o hacia atrás desde un bunker. Del mismo modo que ni siquiera consideran la posibilidad de declarar una pelota injugable dentro de un bunker y aceptar la multa, para tener la posibilidad de sacar la pelota del bunker en forma exitosa y hasta avanzar con su tiro. Tampoco va a encontrar muchos escoceses quejándose por arena blanda o arena dura en el “Hell Bunker” de la cancha de St. Andrews. Ellos parecen entender que la suerte, buena o mala, es una parte integrante del juego del golf.

Se debe considerar que la suerte es parte del juego y no pretender tener un perfecto asiento de pelota cada vez que caemos en uno de ellos. Los bunker fueron diseñados para ser evitados y no para jugar dentro de ellos.

Esto no significa que los bunker jamás deben ser rastrillados o que cada tiro que vaya al bunker va a tener la misma penalidad que aquel que va a un hazard de agua (actualmente área de penalización). Sin embargo, el delicado equilibrio entre una penalidad y la habilidad para recuperarse de un mal tiro ha sido trastornado cuando no se acepta otra cosa que un asiento de pelota perfecto dentro de un bunker. Es mejor aceptar un buen asiento de pelota en un bunker como buena suerte y lo opuesto como mala suerte, antes de empezar a discutir sobre lo que es justo o injusto en una zona de la cancha de golf que, en primer lugar, fue diseñada para ser evitada.

La innecesaria exigencia de condiciones de juego perfectas en los bunkers, siempre va a requerir una considerable cantidad de horas/hombre. Este excesivo costo va ser pagado, indefectiblemente, por los propios golfistas.

En ningún lugar de las Reglas dice o se sugiere que las condiciones de juego en los bunkers deben ser firmes, uniformes y consistentes de un bunker a otro.

Como resultado, en muchos campos de golf se está invirtiendo casi la misma cantidad de horas hombre en mantener los bunkers, que las que se invierten en mantener los greens; los bunkers deben ser mantenidos de manera tal que se minimice la posibilidad de que una pelota se entierre completamente en la arena. Cuando una pelota desaparece en la cara de un bunker, lo único que se ve perjudicado es el ritmo de juego.

El fondo de la cuestión es que los bunkers son realmente hazards y no paraísos. En vez de quejarse acerca de su mala suerte en la arena, tome una o dos clases y practique. Después de todo fue Gary Player el que dijo “Cuanto más practico, más suerte tengo”.

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