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Vision

El diseño y la preparación del campo como forma de agilizar el juego

Por Jorge De Rose
Presidente Comisión de Canchas AAG

Uno de los principales problemas que enfrenta el golf actualmente es el tiempo que toma una vuelta. El golf es un deporte que, por su naturaleza, insume más tiempo que muchos otros deportes. Eso actúa como barrera para acercar nuevos jugadores y genera también una reducción del número de golfistas. Las entidades rectoras a nivel mundial, el R&A y la USGA, han adoptado diversas medidas con el objetivo de solucionar o morigerar este problema. Así, la reciente modernización de las Reglas de Golf tiene muchos aspectos destinados a reducir el tiempo de juego.

El R&A también ha puesto el acento en el diseño y preparación de los campos de golf, como forma para reducir el tiempo de juego. Desde la Comisión de Canchas creemos que es importante hacernos eco de esos esfuerzos y aportar nuestra visión sobre este tema, reflejando recomendaciones contenidas en el Pace of Play Manual del R&A.

Previamente debemos advertir que nada de lo que se propone a continuación pretende sugerir que todos los campos de golf deberían ser fáciles de jugar. Queremos más golfistas que disfruten, se diviertan y que jueguen más vueltas. El desafío que presenta el deporte es una de las atracciones fundamentales del golf.

Sin embargo, vale la pena considerar que en nuestro país el handicap promedio de un golfista masculino es 19,4 y el handicap promedio de una golfista femenina es 26,1. Esto significa que, incluso cuando juega su handicap, el golfista promedio está jugando bogey golf. En otras palabras, la mayoría de los golfistas encuentra el deporte adecuadamente desafiante, sin que el campo tenga que ser excesivamente difícil.

De acuerdo con una encuesta del R&A, que recibió más de 56.000 respuestas de golfistas de 122 países, el 60% disfrutaría más del golf si jugara en menos tiempo.

En el diseño y la preparación de un campo de golf, uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es quién lo jugará, es decir, cuál es el nivel de habilidad de la mayoría de los golfistas que lo juegan. El diseño y la presentación del campo tienen un gran impacto en el tiempo que se tarda en jugar una vuelta y, por ende, en el disfrute del juego. El criterio que debería primar es que un campo de golf debería ser más difícil para el golfista de bajo handicap y menos demandante para el golfista promedio o de alto handicap.

En nuestras visitas a los clubes, hemos observado que en muchos campos hay cross bunkers que han quedado fuera de juego para el golfista de bajo handicap o entran en juego solo para los golfistas de alto handicap. Los bunkers son, por definición, obstáculos y están destinados a presentar un desafío, pero no son convenientes si penalizan exclusivamente al jugador promedio.

En esos casos, sería oportuno que los clubes consideren si es conveniente mantener esos bunkers o suprimirlos; con el beneficio adicional de que se ahorrarían costos operativos en arena, uso de maquinaria, horas-hombre, etc. En caso de que las posibilidades económicas lo permitieran, podrían reubicarse en zonas en las que entren en juego para el jugador de bajo handicap.

Otro aspecto que observamos en nuestras visitas es que muchas veces se deja rough en zonas cercanas a las áreas de salida, lo que afecta exclusivamente a jugadores de alto handicap o de edad avanzada. Sin embargo, ese rough no presenta ningún desafío para el jugador de bajo handicap. Se penaliza así a los jugadores con menor destreza y se generan demoras por la búsqueda de la bola. Sería conveniente eliminar esas zonas de rough para agilizar el juego y hacerlo más ameno.

Este breve análisis no estaría completo si no se hiciera referencia a las distancias y la ubicación y utilización de las áreas de salida. Esta es una cuestión en la que la responsabilidad recae no solamente en los clubes, sino también en los propios jugadores. Debemos dejar de lado nuestros egos y reconocer, honestamente, cuál es nuestro nivel de juego, potencia y destreza y fomentar el uso de áreas de salida acordes con ello.

Reducir la longitud del campo en función de la destreza relativa de cada jugador, permitiría scores más bajos, menos tiempo de juego y menos bolas perdidas. También haría que los jugadores puedan jugar hierros más cortos en sus golpes de approach en lugar de tener que utilizar híbridos o hierros largos, lo que incrementaría las chances de disfrutar de una ronda de golf. El desafío del campo de golf debe ser acorde con la destreza del jugador.

La siguiente tabla ilustra las yardas recomendadas que debería tener el campo en función de la distancia que alcanza cada jugador con el drive:

Distancia de drive en yardas Longitud recomendada del campo en yardas
250 6.200 a 6.400
225 5.800 a 6.000
200 5.200 a 5.400
175 4.400 a 4.600
150 3.500 a 3.700

Fuente: PGA of America

De acuerdo con un estudio realizado a nivel mundial que incluye a jugadores de todos los niveles de juego, la distancia promedio alcanzada con el driver para jugadores masculinos no supera las 215 yardas. A los efectos de la calificación de los campos, se considera que el jugador bogey (es decir, la abrumadora mayoría de los jugadores) alcanza con el driver una distancia de 180 yardas de aire y 20 yardas más de corrida. Es por eso que sería beneficioso habilitar áreas de salida para jugadores promedio que reduzcan la longitud del campo de golf. Por otra parte, los golfistas debemos aceptar de buena gana la utilización de áreas de salida que se adaptan a nuestra distancia promedio de drive, en lugar de pretender usar las áreas de salida de campeonato, que son inadecuadas para nuestra destreza y potencia.

Estas son algunas de las sugerencias que colaborarían con la reducción del tiempo de juego y, al mismo tiempo, podrían generar reducciones de costos operativos y mejorar la experiencia de cada golfista. No debe perderse de vista que un golfista que termina contento su ronda, es un golfista que tendrá muchas ganas de volver a jugar. El objetivo es atraer nuevos jugadores a nuestro deporte, lo cual generará un beneficio para los clubes. Creemos que la implementación de las sugerencias antes descriptas, ayudaría a lograr ese objetivo.

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