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Con la mira puesta en el golf

Daniel Felizia, consagrado como tirador olímpico, comenzó a jugar al golf hace algunos años y ya es un apasionado. Hijo de la reconocida jugadora Amanda Scarafía, nos cuenta como vive cada ronda.

Por Mario García. Muchos deportistas de elite eligen o descubren el golf luego de finalizar su participación en competencias de altas exigencias, otros lo practican en sus momentos de distensión como un juego integrador, tranquilo, que se juega en un ámbito muy agradable.

Uno de estos deportistas es el tirador olímpico Daniel Felizia, con un largo recorrido de más de cuarenta años de competencias nacionales e internacionales, donde se destacan, además de sus presencias en Juegos Olímpicos, sus triunfos en los Juegos Panamericanos de Winnipeg (Canadá) en 1999; los triunfos en Copas Mundiales en Río (Brasil) en 1989 y Atlanta (EE.UU.) en 2001, los siete títulos sudamericanos, la Medalla de Oro en los Juegos Sudamericanos de Medellín (Colombia) en 2010 e innumerables títulos argentinos.

Daniel un deportista galardonado con seis Premios Olimpia de Plata, con veintiún Córdoba Cuna de Campeones y Escudo de Oro de la Confederación de Deportes de la Provincia de Córdoba (2001), vive en la ciudad cordobesa de San Francisco, donde como Liceciado en Administración, participa activa y decisivamente de una empresa familiar de renombre nacional. Al golf lo mantuvo cerca desde siempre, con una familia que colaboró en los inicios del club de golf del Jockey Club de San Francisco.

Su madre, Amanda Scarafía, representó en innumerables ocasiones a nuestro país como jugadora de golf, logrando triunfos importantes como el de Campeona Argentina en 1980; además fue parte fundamental de once equipos en Campeonatos Sudamericanos Copa Andes, participó en tres Mundiales para Aficionados (Islas Fiji, Ginebra y Portugal), y en su cancha por adopción, la del Córdoba Golf Club, fue varias veces campeona de la institución, Campeona de la Provincia y en Abiertos del Centro de la República. Conversamos con Daniel de su carrera deportiva, de sus comienzos en el golf, su familia, y varios otros temas que son muy interesantes de destacar.

¿Cómo entra el golf en tu vida y cómo, después de tantos años de alto rendimiento en otra disciplina, lo vive la familia?
Mi mujer Silvana y mis hijos Martina (25), Lorenzo (22) y Patricio (17) comparten y alientan mi entusiasmo por el golf. Soy de estar siempre haciendo algo y el golf me ha caído como anillo al dedo para este momento de mi vida. Mi familia me ve felíz, entretenido, ocupado y apasionado con el golf.

En una familia de mucha historia en el golf ¿cómo y cuándo decidiste comenzar a jugar?
Los últimos cuarenta años de mi vida estuve enfocado en el Tiro Deportivo de Alto Rendimiento, actividad que me demandó mucho tiempo en entrenamiento, preparación física y mental, planificación y viajes, por lo que luego del trabajo sólo quedaba tiempo para la familia y no mucho más.

En los últimos años, comencé a decaer un poco en mis rendimientos y marcas, y en 2016 luego de los Juegos Panamericanos de Toronto, decidí dar un paso al costado en la alta competencia, para continuar ya de un modo más relajado y en participando solo de competencias nacionales. Fue allí que apareció el momento del golf para mí. Recuerdo que el primer día que fui a tirar unas pelotas me dije …” siento que esto me va a encantar …” Y así fue, quedé atrapado con el golf. Sin duda que el entorno familiar golfístico fue lo que me puso en una cancha de golf. Desde chico se respiró golf en mi casa. Empezó mi abuelo y luego mi madre, enorme golfista y representante argentina en múltiples eventos internacionales, quienes fueron los que imprimieron a fuego este deporte en la vida familiar desde siempre. A Amanda se le iluminó la cara de felicidad cuando hace un par de años le dije que empezaba a jugar. Hoy tengo sus consejos y su compañía en la cancha.

Sos es un deportista de alto rendimiento, y si bien es otra disciplina, la base siempre está, ¿cómo es tu dedicación con este nuevo deporte? ¿Qué diferencias y que cosas parecidas ves entre tu actividad anterior y el golf? ¿Cuánto pesan los resultados?
Juego 9 hoyos unas dos veces por semana a la tarde; los sábados por la mañana participo del torneo local a lo que se suma un ameno hoyo 19 con almuerzo; y los domingos por la tarde otros 9 hoyos. El golf tiene gran similitud con el Tiro Deportivo en relación a que el rival en realidad es uno mismo; uno está sólo ante la pelota y el resultado depende sólo de tu capacidad. También como en el tiro, el score medible te da una perfecta objetividad al momento de saber tu rendimiento. Disfruto el golf con cero tensión por los resultados. Me dan satisfacción los buenos golpes y hoyos bien jugados y reniego con los tiros fallidos; pero lo practico con un enfoque recreativo sin dejar de intentar mejorar y progresar día a día en el juego.

¿Qué te aporta el golf a tu día a día, qué te sumó?
Más actividad al aire libre, caminar, nuevos amigos y relaciones, conocer nuevos lugares por sus canchas. También el golf me contiene ese inevitable espíritu competitivo interno que llevo por tantos años de alta exigencia deportiva, y ahora, de un modo más relajado, el juego y el desafío de cada hoyo me permiten canalizarlo y disfrutarlo.

¿Qué mensaje le dejarías a los jóvenes, tanto para los que encaran una carrera deportiva, como los que enfrentan una carrera profesional, trabajo o formar una familia?
Me parece que lo interesante tanto en la vida familiar, laboral, deportiva y social, es saber encontrar un adecuado equilibrio para atender adecuadamente cada cosa según el momento y la oportunidad. Hay que buscar y saber encontrar ese equilibrio para poder balancear las actividades y lograr que con el tiempo, el poder disfrutar de los maravillosos momentos que cada etapa de la vida te ofrece.

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