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Control de Thatch

Un sistema que incluye controles biológicos, mecánicos y preventivosproducirá los mejores resultadosPor Michael L. Agnew, Ph. D. Iowa State University.

Si le pregunta a un superintendente de un campo de golf que mencione los tres problemas principales en el campo, es probable que el control de thatch esté en la lista. También es muy probable que los métodos para controlar el thatch varíen de un superintendente a otro. Esto no debería causar asombro, ya que las prácticas de manejo varían de acuerdo a las características del suelo, las especies y las variedades de césped, la fertilización, el riego y las condiciones climáticas.
Por lo tanto, la clave para un buen manejo y control de thatch comienza con una comprensión profunda de los componentes del thatch, porqué es un problema, cuales son sus causas y las prácticas de manejo que se utilizan para controlarlo.

¿Qué es el thatch?

Thatch es el componente primario de la capa orgánica de los suelos implantados con césped. Se lo puede definir como una capa orgánica conformada por materia vegetal viva y en descomposición que se forma entre los horizontes de suelo mineral y la vegetación verde.
Las primeras investigaciones demostraron que el thatch está compuesto por raíces fibrosas intactas y trozos de plantas que contienen lignina, como las coronas, nudos y tallos (3).

Los trozos de plantas que contenían lignina eran más resistentes a la descomposición de los microbios y los trozos de plantas que se encontraban dentro de la capa de thatch contenían 13 porciento más lignina que los tejidos foliares sobre el suelo. Sorprendentemente, cuando se mezclaron estos mismos trozos con tierra por medio de un topdressing, demostraron una descomposición más avanzada.
Las investigaciones posteriores caracterizaron las propiedades físicas del thatch (2), describiéndolo como más poroso y menos denso que el suelo subyacente. El espacio poroso total dentro del thatch era 20 a 30 porciento mayor que el del suelo. Además, se comprobó que la densidad neta del thatch era 150 porciento menor que la del suelo.

¿Por qué el thatch implica un problema?

Los inconvenientes de un exceso de thatch se encuentran relacionados a las variaciones de temperatura dentro del mismo, su humedad alterada, la degradación de los pesticidas, presencia de plagas y la disponibilidad de fertilizante.
La temperatura del suelo variará mucho dentro de una capa porosa de thatch. En comparación con el suelo subyacente, el thatch experimentará fluctuaciones desmensuradamante altas y bajas. No es inusual que la temperatura del aire y del thatch sean similares. Es por eso que el daño causado a las raíces se acentúa, tanto al tratarse de temperaturas elevadas como bajas.

La baja densidad neta del suelo, junto con un aumento del espacio poroso, permite que el thatch reciba una buena infiltración de agua. No obstante, esto no siempre significa que el suelo subyacente sea el que reciba esta humedad. De hecho, gran parte del agua será retenida en el thatch en vez de dirigirse al suelo.
El thatch también se puede secar muy rápidamente y no se humedecerá nuevamente con el agua que sube de las capas inferiores del suelo. Esta sequía daña a las raíces que crecen en la capa de thatch. Además, el thatch seco se puede tornar hidrofóbico, que a su vez puede traer aparejadas velocidades de infiltración más lentas y aumentar la erosión durante el riego.

A su vez, el thatch también puede suprimir el efecto de los pesticidas, degradándolos o ligando el producto de manera que no lleguen a la plaga a la que están dirigidos. Por ejemplo, DCPA (Dacthal) y benefin (Balan) se descomponen más rápidamente en el thatch que en el suelo (1). Esto sugiere que la aplicación de herbicidas preemergentes debe ser más frecuente o en dosis más elevadas para controlar las malezas en céspedes con thatch. Puede haber insecticidas ligados al thatch, lo que impedirá que lleguen al suelo, reduciendo así su habilidad para controlar los insectos que yacen en el mismo.
Las poblaciones de insectos y enfermedades aumentan en los céspedes con thatch. Es más probable que muchos de los insectos que se alimentan en la superficie, como las larvas de gusanos y los gorgojos adultos habiten en el thatch ya que este puede protegerlos de los depredadores y de los desafíos del medio ambiente.
Muchos organismos fúngicos también pueden sobrevivir en el thatch, alimentándose de la materia orgánica que se encuentra en él. Estos organismos se vuelven parásitos solo bajo condiciones climáticas favorables.

Cuando se trata de céspedes susceptibles a enfermedades, es importante mantener el nivel de thatch al mínimo.
La eficiencia de los fertilizantes se ve invertida cuando el césped contiene mucho thatch. Cuando se trata de céspedes con thatch, las fuentes de nitrógeno solubles en agua probablemente se pierdan al volatizarse y los fertilizantes inmóviles tales como el fósforo no podrán atravesar dicha barrera.

¿Qué causa el thatch?

El thatch se acumula cuando la velocidad de producción de brotes excede la velocidad de descomposición realizada por los microbios y las lombrices. Entre los factores que pueden contribuir a la acumulación de thatch se encuentran la especie de césped y la variedad, el pH del suelo, los pesticidas, la fertilización y el riego. Al comprender los factores que favorecen la acumulación de thatch, los superintendentes pueden prevenir que se acumule innecesariamente.

Algunas especies y cultivares de césped tienden a formar thatch más rápidamente que otras. Generalmente los céspedes que crecen enérgicamente o cuyos tejidos resisten la descomposición son los que tienden a formar thatch. Por ejemplo, las variedades de Kentucky bluegrass que crecen vigorosamente tales como la A-20, Nugget, y Birka, son conocidas por su producción de thatch (5).

Las especies de crecimiento lento, como las festucas finas, pueden formar capas importantes de thatch dado que sus hojas, coronas y nódulos son muy resistentes a la descomposición.
La formación de thatch aumenta a medida que disminuye el pH del suelo.

Los suelos ácidos pueden inhibir la actividad de los microbios y de las lombrices, lo que promueve la acumulación de thatch. Por lo tanto, un aumento en el pH del suelo mejorará la actividad de los microbios y de las lombrices y eventualmente disminuirá la acumulación de thatch.

Existen varios pesticidas que inhiben su descomposición . Por ejemplo, los funguicidas han sido asociados con un aumento en la formación de thatch (6), que podría ser el resultado de una disminución en la actividad de los microbios, bajo pH del suelo o un aumento en la velocidad de crecimiento de los brotes debido a que el césped es más saludable. A su vez, varios insecticidas han sido asociados con las poblaciones reducidas de lombrices (4), pudiendo conducir a un aumento en la acumulación de thatch. La fertilización intensa con nitrógeno favorecerá la acumulación de thatch ya que estimulará el crecimiento excesivo y suculento de los brotes. Por lo tanto, las cantidad de fertilizante se debería mantener al mínimo. El uso de fertilizante acidificante podría estimular la acumulación de thatch y debería evitarse en suelos ácidos.

El riego intenso también favorecerá la acumulación de thatch. El exceso de riego puede empapar los suelos, inhibiendo así la acción de los microbios. Al permitir que el suelo se seque entre riegos, se asegurará de que haya oxígeno disponible para los microorganismos.

Opciones para controlar el thatch.

El control de thatch se puede separar en control mecánico y control biológico.El control biológico está ligado a mejorar los microorganismos del suelo que participan activamente en la descomposición del thatch. Trabajos culturales como la aireación con sacabocados, pueden mejorar el medio ambiente del suelo. Esto se observa particularmente en suelos compactados o muy mojados. El trabajo de aireación mezcla el suelo con el thatch, mejorando así su aireación, las relaciones de humedad y las fluctuaciones de temperatura.

Las lombrices y los insectos controlan naturalmente el thatch al mezclar el suelo con la capa de thatch. La actividad de las lombrices será mayor en épocas de humedad y de bajas temperaturas. Contrariamente, durante años de sequía, puede haber acumulaciones de thatch sobre el césped que no ha sido regado debido a la reducida actividad de las lombrices.
El topdressing mejora el control biológico de thatch. La adición periódica de un material de topdressing compatible mezclará el suelo con el thatch e intensificará la descomposición de aquellos trozos de plantas que sean resistentes a la descomposición.
La cantidad y la frecuencia del topdressing a aplicar depende de la frecuencia de riego y de la especie de césped. Cuanto más vigoroso sea el crecimiento, más frecuentes deberán ser las aplicaciones de topdressing.

El control mecánico es el único medio efectivo de remover el exceso de thatch. Las capas de thatch que sean mayores a 25 mm se pueden remover mediante cortes verticales profundos. Las cuchillas no deben estar más cerca de 3,8 cm entre sí y apenas deben tocar el suelo. Es necesario asegurarse de que el césped se encuentre bien arraigado, ya que este proceso es muy destructivo. El corte vertical deberá sucederse por un topdressing para proteger las plantas que estén expuestas y por una fertilización liviana, de manera de estimular el crecimiento nuevo.

Un corte vertical liviano puede evitar la acumulación de thatch en los sitios donde el suelo sea particularmente susceptible a la compactación. Se logran mejores resultados si se realiza en conjunto con un programa de topdressing adecuado.
Para finalizar, la clave para el control de thatch se encuentra dada por el desarrollo de un sistema integrado que combine la prevención, el control biológico y la extracción mecánica.

Publicado por Revista TGM – Julio/Sept. 1998

Bibliografía

1. Hurto, K. A. , A. J. Turgeon and M. A. Cole. 1979. Degradation of benefin and DCPA in thatch and soil from a Kentucky bluegrass (Poa pratensis) turf. Weed Sci. 27:141-157.

2. Hurto, K. A., A. J. Turgeon and L. A. Spomer. 1980. Physical characteristics of thatch as a turfgrass growing medium. Agron. J. 72:165-176.

3. Ledeboer, F. B. and C. R. Skogley. 1967. Investigations into the nature of thatch and methods for its decomposition. Agron. J. 59:320-323.

4. Potter, D. A., M. C. Buxton, C. T. Redmond, C. G. Patterson and A. J. Powell. 1990. Toxicity of pesticides to earthworms(Oligachaeta:Lumbricidae) and effect on thatch degradation in Kentucky bluegrass turf. J. Econ. Ent. 83:2362-2369.

5. Shearman, R. C., A. H. Bruneau, E. J. Kinbacher and T. P Riordan. 1983. Thatch accumulation in Kentucky bluegrass cultivars and blends. HortScience 18:97-99.

6. Smiley, R. W. and M. M. Craven. 1987. Funguicides in Kentucky bluegrass turf: Effects on thatch and pH. Agron. J. 70:1013-1019.

El presente artículo ha sido extraído de Golf Course Management, una publicación de la Golf Course Superintendents Association of America.

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