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El riego en campos de golf

Por el Ing. Agr. Teófilo Méndez LynchArtículo publicado con autorización de la revista TGM

El agua es el elemento esencial para la vida de animales y vegetales, y su falta produce un estrés en el ser vivo que se traduce siempre en síntomas indeseados y hasta peligrosos. Su importancia radica en que, en el caso del césped, está compuesto de un 80% a 85% por agua que es aportada principalmente por la lluvia de manera natural. La provisión complementaria de agua por riego, y fundamentalmente la provisión controlada, es la herramienta agronómica más desarrollada y valorada en la actualidad en el manejo racional de céspedes en campos de golf. Y la inversión a realizar para instalar un sistema de riego se cuenta entre las más estudiadas.

Ventajas del riego automático en Golf

La combinación de estas dos palabras, riego y automático, señalan lo que en la práctica el superintendente necesita controlar para poder lograr el césped que los jugadores disfrutarían. Y la diferencia que distintos sistemas tienen pueden ser de gran impacto en una ciencia natural como es el “manejo del césped en golf”. El control que se ejerce es tan amplio sobre el ritmo de crecimiento y la salud de cualquier césped, al manejar la disponibilidad y aprovechamiento de nutrientes, o tan específico como facilitar la adaptación de céspedes a zonas fuera de su ecotipo, tal el caso del Agrostis en climas templado-cálidos. La utilización racional y correcta del riego automático define la gran diferencia entre distribuir agua sin criterio alguno o aplicar una lámina de riego conocida y diferencial en cada zona del césped según sus requerimientos particulares, cuanto más específicos, mejor. El drenaje es su herramienta complementaria por excelencia, permitiendo la evacuación de los excesos de agua producidos por la lluvia o por el riego manual desmedido.

La planta reacciona positivamente a la disponibilidad de nutrientes estimulando su crecimiento y sus resistencias a situaciones adversas como el tráfico, las laceraciones, y a cortes bajos continuos. Esta disponibilidad está manejada por el superintendente quien, al tener control sobre la aplicación de agua por riego programado, puede determinar la utilización de fertilizantes en el momento adecuado, en la cantidad necesaria y aplicados e incorporados en la posición del perfil del suelo donde la planta los necesita. De la misma manera se eficientiza el uso de todos los otros agroquímicos como fungicidas, herbicidas, insecticidas, reguladores de crecimiento y otros, al poder “pronosticar” las cantidades que llegaran a las hojas o raíces y así no desperdiciar productos en dosis exageradas. Así se potencia el rendimiento, se evita el peligro de “quemar” la planta, y se disminuye el desperdicio generando además ahorros significativos.

Los controladores automáticos modernos, diseñados para satisfacer los exigentes requerimientos diferenciales de agua de green, tees, fairways, approaches, lomas y roughs, permiten que los superintendentes puedan manejar la situación y encontrar soluciones concretas a sus necesidades de riego. La división del tiempo de riego calculado para una zona, en varios eventos, es muy útil. Por ejemplo si hay que regar 28 minutos para entregar la lámina de agua que una determinada zona necesita, se pueden dividir en 4 riegos de 7 minutos cada uno, permitiendo la infiltración para evitar saturar el suelo y perder parte del agua aplicada por escurrimiento. Esto es ideal para lomas, regando mejor la parte superior, o para fairways con suelos arcillosos o “pelados”, de poca permeabilidad. Aquí la entrega lenta de agua permite que el suelo se humedezca más profundamente y fomente la estolonización de la cobertura de bermuda generando una red natural que retiene el escurrimiento de agua y fertilizantes que, finalmente, aumentarán el contenido de materia orgánica de dicho suelo. Esto cierra un ciclo donde superficies erosionadas son recuperadas y convertidas en áreas de juego. Tanto las prácticas de mantenimiento como una homogénea y balanceada aplicación del agua de riego, pueden ser la solución para las zonas secas de greens y lomas. Generalmente, la causa de estas zonas secas está relacionada con dispares aplicaciones de agua por riego manual, o deficiente precipitación en sistemas de riego automáticos con cobertura despareja o pobremente calculada en el diseño.

Riegos de refresco en greens ayudan a bajar la temperatura del césped durante el día y a disminuir el ritmo del proceso de evaporación ayudando, por ejemplo, al Agrostis a sobrevivir en perfectas condiciones en estaciones cálidas. Esta práctica también favorece a greens con alto porcentaje de Poa Annua para que dicha especie, si bien pueden no ser deseada, merme y perjudique la jugabilidad del green. Los riegos de refresco automáticos programados son esenciales para el manejo eficiente del césped y son uno de los beneficios fundamentales que permite un controlador de riego. Lograr un césped tupido en el fairway como una alfombra uniforme para el juego, depende de muchos factores de manejo, pero todos relacionados entre sí con el común denominador de un riego uniforme y regular. En greens, ya sean de normas USGA con alto porcentaje de arena y alta infiltración, o de tierra nativa, siempre encontramos zonas de diferentes requerimientos de agua o de características hidrodinámicas especiales. La parte trasera del green generalmente es más alta que el frente y el ante-green produciendo un movimiento de agua del riego hacia esta parte. Las sombras producidas por árboles cercanos hacen que una zona del green puede necesitar hasta solo el 40% de agua de riego de la soleada. Estas diferencias provocan que, teniendo como ejemplo cuatro aspersores en el green, el agua a aplicar según los cálculos de requerimiento, sólo sea posible con un programa autorizado y más allá del ajuste que un operario puede realizar manualmente. Los aspersores de válvula incorporada, manejados individualmente por el controlador, pueden experimentar diferentes tiempos de riego balanceando la humedad homogéneamente en el green.

El riego manual o en bloques de aspersores comandados por una única válvula no nos permiten discriminar la lámina a entregar creando áreas de estrés por déficit o por exceso de humedad. El déficit debilita la planta, disminuye el ritmo de crecimiento, perdiendo color, masa orgánica y poder de recuperación y aumentando la susceptibilidad a enfermedades como el Dry Spot entre otras. El exceso promueve encharcamiento, daños por falta de piso, pérdida de estructura y compactación, variadas enfermedades y, finalmente, pérdida de cobertura vegetal.

COMPONENTES DE UN SISTEMA DE RIEGO PARA GOLF

El riego automático para un campo de golf tiene dos características fundamentes: la primera es que representa una inversión significativa para el club y, la segunda, es que una vez instalado bajo tierra no se puede modificar estructuralmente por mucho tiempo y se disfrutará o padecerá por igual período dependiendo de la calidad del diseño, la selección de materiales y la correcta instalación. En consecuencia, la evaluación previa es fundamental.

PROYECTO

El proyecto debería estar a cargo de un consultor especializado en diseño hidráulico de riego de golf, con probada experiencia y referencias en desarrollos exitosos, actualizado en las nuevas tendencias de diseño y tecnologías, entendido en aspectos agronómicos del suelo y césped de golf y, si es jugador de este deporte, será un valioso plus. el sistema de riego para golf es muy diferente a aquellos para parques y jardines, manejando conceptos diferentes en la discriminación del agua y la flexibilidad de distribución. Hay numerosos aspectos del proyecto de riego que un club debería evaluar y asegurar de que se cumplan tales como:

El proyecto debe cumplir varias etapas antes de ser llevado a planos: visita a la cancha y relevamiento del terreno, evaluación de las fuentes de agua, estudio de los planos de recorrido o fotografía aérea, planos topográficos, historia de suelos, información climatológica y, especialmente, que el consultor escuche con detenimiento lo que el club espera de su inversión en riego. Luego se desarrollan los planos del diseño hidráulico, de coberturas y de control eléctrico que serán la base de la cotización y de la propuesta al club. Estos planos representan lo que se llevará a cabo en la cancha y deben estar acompañados de las especificaciones técnicas del diseño, de la pluviometría y tiempos de riego, de la programación, de la descripción de los equipos y de las instrucciones de instalación. Esta información es de fundamental importancia pues es, como dije anteriormente, lo que una vez instalado no se puede revertir.

La uniformidad de irrigación es el parámetro de mayor importancia en el proyecto, determinando cuan pareja es la lámina de riego que se aplica. Esta depende del espaciamiento entre aspersores, de la curva de aplicación del aspersor, de la influencia del viento y de la topografía. Todas estas deben ser consideradas al momento de diseñar la distribución de aspersores en la cancha, siendo el correcto espaciamiento entre ellos determinante para eficiencia del riego como herramienta agronómica. El apareamiento en estaciones de los aspersores con válvula incorporada en fairways es también crítico para darle flexibilidad al sistema. El dimensionamiento correcto de las tuberías y de los cables aseguran la respuesta correcta ala demanda sin sobrecargar el sistema y provocar rupturas y, por el contrario, sin sobredimensionarlo incrementando los costos. Hay diferentes variables en sistemas de riego para golf y el consultor debe saber presentarlas como opciones para que el club pueda evaluar las posibilidades de inversión en conjunción con sus necesidades. No es lo mismo una cancha en la zona de transición que en zona árida o tropical por lo cual todos los clubes tienen marcadas diferencias ecológicas y de presupuesto que requieren de un estudio para adaptar el sistema a sus posibilidades. Un proyecto pobre y poco flexible puede provocar que el club invierta de más o, como en la mayoría de los casos tentado por una cotización atractiva, que no invierta lo necesario para lograr un riego eficiente. La división de las obras en etapas siguiendo un Plan Maestro de proyecto, facilita también que el club llegue a tener lo que necesita en el sistema, escalonando la inversión sin sacrificar calidad.

SELECCION DE EQUIPOS

En la selección de equipos se recomienda ser estricto en elegir materiales de calidad probada y con años de historia de performance en condiciones de instalación. Los equipos de riego modernos son fabricados con características especiales para su utilización en canchas de golf y se diferencian en su diseño y robustez de los equipos de riego residencial. Los aspersores, por ejemplo, permiten la llegad a todos los componentes internos para reparación o limpieza desde la tapa, sin necesidad de tener que remover la “cabeza” del aspersor deteriorando el césped. La cobertura y pluviometría son superiores para permitir aplicar la precipitación calculada en la ventana de riego de máximo diez horas a la noche y para soportar las presiones de trabajo, entre 5 y 7 Kg/cm2 en golf. Los aspersores son la unidad de mayor incidencia en el campo con un promedio de 400 a 1200 de ellos en una cancha de 18 hoyos, debiéndose poner especial atención en la elección de la marca a utilizar para asegurar que esa incidencia sea positiva. Generalmente la diferencia de costos en equipos dentro del paquete total no justifica el alejarse de las marcas con probada experiencia mundial asegurando tranquilidad para el club y el superintendente.

Los controladores automáticos han evolucionado rápidamente en la última década ofreciendo sistemas con centrales computarizadas, con exquisitas características gráficas y flexibilidad de manejo, y centrales digitales no computarizadas con similar capacidad pero sin el uso de una PC. Estas centrales envían su señal a los controladores de campo llamados “satélites” a través de un cable de comunicación o mediante una señal de radio, tendencia más moderna y en crecimiento por su claridad y seguridad al no necesitar el cable. Hace unos quince años se desarrolló en Europa un sistema de comando de central y decodificadores trabajando con 48 volts como reacción a la prohibición en el viejo continente de la instalación de cables de 220 volts bajo tierra. Estos sistemas, sin satélites de campo, fueron históricamente usados para riegos pequeños de greens y tees, aunque este año Sr. Andrews G.C., en Escocia, está instalando un sistema de riego Toro de decodificadores para sus cinco canchas y media, 99 hoyos en total. En aquellos lugares donde se pueden utilizar 110 o 220 volts, como el resto del mundo incluyendo los Estados Unidos, la tendencia de los consultores y superintendentes es aprovechas las ventajas de tener un satélite o controlador de campo. Estos controladores de campo son digitales y permiten el control total de su zona de influencia con casi la misma flexibilidad que la central. Esto permite desarrollar un sistema en etapas comenzando a regar con los satélites para en un futuro instalar la central que los puede comandar por señal de radio.

Es siempre recomendable trabajar con una sola marca de equipos para aspersores, válvulas y controladores produciendo un sistema armonioso y además pudiendo concentrar la responsabilidad del servicio y la garantía en un solo distribuidor. Este a la vez se esforzará para que el sistema de su marca entregue siempre los mejores resultados siendo entonces importante evaluar la respuesta y predisposición al servicio de los distribuidores en cuestión.

Especial énfasis se debe poner en la calidad de los componentes locales: tubería de PVC clase 10, conexiones de probada funcionalidad y compatibilidad con la tubería especificada, conexiones de hierro dúctil para tubería mayor a 75 mm., swing joints o “brazos articulados” de fabricación por Lasco o Dura, cable subterráneo de cobertura resistente, válvulas de seccionamiento de cerrado lento, válvulas desaireadoras, conexiones eléctricas 3M estancas e impermeables, etc. La especificación de la estación de bombeo es un tema complejo que requeriría un extenso tratamiento. Es sin dudas el corazón del sistema de riego y una pobre especificación o selección puede resultar en un muy buen sistema de riego funcionando a media capacidad por las limitantes de la estación de bombeo. Como regla general la estación debería tener por lo menos dos tamaños de bomba para reaccionar a diferentes demandas de caudal, contando con un tanque hidroneumático y válvula reguladora de presión, presóstatos, panel de control y todos los componentes necesarios para asegurar una entrega a presión constante, reducir el consumo eléctrico y aumentar la eficiencia y longevidad del sistema al evitar golpes de ariete al arranque y cerrado. Estas estaciones son especificadas por el proyectista, están diseñadas por el fabricante y varían en el tamaño, funcionalidad y costos dependiendo de las necesidades del sistema. Se recomienda siempre que la toma de agua sea de un reservorio con almacenamiento suficiente para varios días de provisión y que el llenado sea de fuente conocida, siendo fundamental un análisis de agua previo a la selección de la fuente para asegurar la constante calidad para su uso en césped.

INSTALACION

Este es el punto más crítico del proceso y donde no se puede improvisar. Es fundamental trabajar con una empresa con experiencia probada en campos de golf que entienda la funcionalidad del sistema, las condiciones de trabajo sobre la superficie de juego y la responsabilidad de producir lo que se especificó en el proyecto. La dirección de obra es fundamental y permite controlar los aspectos del diseño, el replanteo, la prolijidad de zanjado y tapado, el avance de otra, que los materiales sean los correctos y que se realicen las pruebas fundamentales. Esta son las pruebas hidráulicas para comprobar que no hay pérdidas antes de tapado de zanja y las pruebas eléctricas que determinan la conductividad y comunicación de los satélites con los aspersores y la central con los satélites. El replanteo a campo es fundamental luego de decidido el proyecto ya que el plano es en gran medida esquemático y se den realizar lo que se llama “ajustes a campo”. Estos ajustes deben ser hechos por el proyectista o un especialista a su cargo para asegurar que se cumplan los requisitos de espaciamiento y uniformidad de aplicación ya que una vez tapado es muy costoso volver atrás. Respecto a la instalación podemos aseverar que “lo barato puede resultar muy caro” y que el club está haciendo una fuerte inversión que debe disfrutar sin problemas por muchos años.

Es muy común que el club decida contratar el proyecto “llave en mano” poniendo la responsabilidad total en una sola empresa. Esto es aconsejable en este tipo de obras ya que se mantienen el control de calidad a través de los pasos de ejecución que venimos nombrando desde el proyectista, la elección de los equipos y la instalación. En tal caso, el representante de la marca en el país es quién brinda mayores garantías al respecto. Esto no afecta la capacidad que pueda tener el empresario o el club de proveerse de materiales a través de sus relaciones, mejorando los precios, pero siempre respetando lo determinado en el proyecto.

CONCLUSION

Es muy difícil resumir este tema sin pensar que se ha dejado algo afuera que el lector querría saber y, como muchos de los detalles fueron tratados superficialmente, seguiremos en el futuro con más información. Buscar asesoramiento calificado puede ayudar a evacuar las dudas sobre la posibilidad de contar con esta herramienta en su cancha.

Tal vez la palabra más usada en este artículo ha sido “control”. En ello se resume la eficiencia en el manejo del riego y la consiguiente producción de una cancha estéticamente placentera y una superficie de calidad consistente para el juego. Contar con un proyecto desarrollado por un técnico especializado en riego para golf puede ayudar al club y al superintendente a integrar un diseño efectivo, una selección de equipos eficiente y una correcta instalación para lograr un sistema acorde con el presupuesto, que funcione bien y que resista la invariable prueba del tiempo.

Durante el año pasado fuimos testigos de los efectos de “El Niño”, trayéndonos en el verano condiciones especiales de humedad en el suelo, tanto buenas como malas, pero definitivamente provechosas para demostrar, en aquellas canchas sin riego automático, como puede crecer y tupirse la cobertura del suelo. La aplicación no es perfecta como en el caso en que nosotros tenemos el control pero demuestra las bondades del césped cuando éste disfruta de la provisión constante de este vital elemento. Los efectos no son mágicos. Dependerán de la cuidadosa evaluación por parte del club al elegir y de los superintendentes y consultores que usarán esta herramienta para perfeccionar el manejo del césped y obtener óptimas condiciones de estética y juego en la cancha de golf.

El Ing. Agr. Teófilo Lynch es egresado de la Facultad de Agronomía de la U.B.A. y se ha especializado en sistemas de riego para campos de golf en Estados Unidos.

Actualmente se desempeña como Gerente para América del Sur en The Toro Company.

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