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No solo de Nitrógeno vive el césped

Existen muchos otros elementos que contribuyen a la nutrición de la planta de césped.Por Richard Duble, Ph.D (Golf Course Management – Marzo del 2000)Traducido y publicado por A.A.S.G.

En todas las etiquetas de las bolsas de fertilizantes se aclaran perfectamente los porcentajes de Nitrógeno, Fósforo y Potasio que contiene, pero raramente el Fósforo y el Potasio reciben la misma atención que la que se le brinda al Nitrógeno.

El Nitrógeno es explosivo. Entrega un resultado casi inmediato. Acelera el crecimiento del césped y lo pone más verde. Se comporta en forma predecible, se disuelve con el agua y se mueve hacia el suelo para estar disponible para la nutrición. En la medida que el fertilizante lo vaya liberando, va a estar siempre disponible para que la planta lo absorba.

El Fósforo y el Potasio son tan importantes como el Nitrógeno. Pese a que muchas veces se presupone su existencia en el suelo, estos dos elementos, al igual que otros, requieren de un manejo cuidadoso que nos asegure la sanidad del césped.

Fósforo

Aunque el suelo pueda tener una gran cantidad de Fósforo, sucede que la mayoría del mismo se encuentra en forma tal que no está disponible para la planta. Algo de Fósforo es provisto a través de minerales del suelo o de la materia orgánica existente, pero en forma muy lenta. Otras fuentes de Fósforo son los fertilizantes basados en el superfosfato y el polifosfato.
Las aplicaciones de fertilizantes son las que proveen la mayor fuente de Fósforo para las plantas. Debido a que no se mueve profundamente dentro del suelo, normalmente se acumula en la capa superior del mismo. Por lo tanto, realizar una aireación previa a la fertilización con Fósforo es la mejor manera de llegar a la zona de raíces del pasto.

El Fósforo es provisto por los minerales del suelo, materia orgánica, fertilizantes y pequeñas cantidades que se hallan presentes en el suelo. Desafortunadamente, se encuentra fijo por acción del calcio, el hierro, el aluminio y los microorganismos.
La disponibilidad del Fósforo también se ve afectada por el pH del suelo. Con un pH por debajo de 5.5 , el hierro y el aluminio se tornan solubles y forman un complejo con el Fósforo que no está disponible para la planta. Si el valor supera los 7.5 , el calcio se combina con el Fósforo y tampoco está disponible. La mayor disponibilidad del Fósforo se encuentra en valores de pH de entre 6.0 y 7.0.

Mantener una suficiente cantidad de Fósforo disponible puede que requiera algo mas que una simple aplicación de fertilizante. Son casi tan importantes los trabajos de aireación y las aplicaciones de azufre o cal para ajustar el pH, como las fertilizaciones.

Potasio

Frecuentemente, el Potasio se encuentra presente en grandes cantidades en el suelo, pero es muy poco el que encuentra en la forma disponible para la planta de K+. El Potasio es parte de muchos minerales de suelo y es retenido por las partículas de arcilla. Para que el Potasio sea absorbido por la planta tiene que estar en la solución del suelo en la forma K+ del ion. Existe un equilibrio entre el ion K+ en solución y aquel que es retenido por las partículas de arcilla. A medida que las raíces van absorbiendo el K+ de la solución del suelo, las partículas de arcilla van liberando Potasio para mantener este equilibrio. De esta manera, las partículas de arcilla sirven como un reservorio de Potasio, evitando que el mismo se pierda al disolverse con el agua.

Los microorganismos del suelo requieren una gran cantidad de Potasio para su existencia, por lo que compiten con el césped por el Potasio disponible. Retirar o recoger los restos del césped cortado agota el Potasio existente en forma severa, porque las hojas contienen una gran cantidad de Potasio en sus tejidos, sólo superada por la cantidad de Nitrógeno existente. Cuanto más alto sea el índice de Potasio disponible, mas va a absorber la planta, mas aun del que necesita para sobrevivir. Un nivel alto de Potasio en el tejido de la planta, normalmente es asociado a una mayor resistencia a las enfermedades, el frío, la sequía y el tránsito.
La mejor manera de mantener un nivel adecuado de Potasio es realizar fertilizaciones livianas en forma frecuente; en donde sea posible, no retirar el césped cortado y evitar los excesos de agua que laven el Potasio del perfil del suelo.

Interacción de los Nutrientes

La absorción de los nutrientes por la planta, va en función del nivel de nutrientes existente en el suelo, la disponibilidad que exista de los mismos y la interacción entre ellos. El nivel de un nutriente puede afectar la absorción de otro. Por ejemplo, una alta concentración del ion Amonio, puede reducir la absorción del ion Potasio. También, cuando los iones nitrato son deficientes, la absorción del Potasio es restringida, aunque existan altos niveles de K+ en el suelo. Esta interacción entre el Nitrógeno y el Potasio puede tener una influencia muy significativa en el desarrollo del césped.

En el césped, la interacción entre el Fósforo y el Hierro es habitual. Donde los niveles de Fósforo son muy elevados, el hierro se torna insoluble e indisponible para la planta. Este problema se puede prevenir analizando los niveles de Fósforo en el suelo o evitando las excesivas fertilizaciones con Fósforo.
Deficiencias de hierro pueden ocurrir por excesivos niveles de zinc, manganeso o cobre. En suelos arenosos esta interacción entre los nutrientes puede presentar serios problemas, en cambio, en suelos arcillosos y pesados, rara vez crean problemas.

Buscando Nutrientes o Micronutrientes

Otros nutrientes muy importantes para la planta son el hierro, el manganeso, el zinc, el cobre, el boro, el molibdeno, el cloro y el sodio. Estos son obtenidos de los minerales del suelo, de la materia orgánica y de los fertilizantes.
Existen muchas condiciones que nos pueden llevar a deficiencias en los micronutrientes. Los suelos arenosos, el pH muy elevado, la limpieza del césped cortado y las condiciones ambientales son algunas de ellas.

Donde los suelos están pobremente aireados debido a la compactación o al exceso de riego, la actividad biológica requerida para convertir al Nitrógeno de manera que esté disponible para la planta esta inhibida. Por lo tanto, la eficiencia de las fertilizaciones se reduce y la respuesta esperada puede no ocurrir. En suelos compactados, las aireaciones deben ser una práctica mas que frecuente para lograr la eficiencia de los fertilizantes.

La temperatura ambiente y la luz solar también influyen en la respuesta de cada fertilizante, pero poco es lo que los superintendentes pueden hacer para modificar estos factores. Lo mejor es programar las aplicaciones de fertilizantes para que coincidan con las temperaturas favorables para el desarrollo del césped. Las fuentes de Nitrógeno deben ser seleccionadas sobre la base de su mayor o menor disponibilidad de acuerdo a las temperaturas esperadas.
Las fuentes orgánicas de Nitrógeno y la Urea – Formaldehído no liberan Nitrógeno suficiente para el desarrollo del césped cuando le temperatura de suelo está por debajo de los 10º C, de la misma manera que lo liberan en forma muy rápida cuando las temperaturas de suelo son muy altas.

Se requiere de un suelo húmedo para que el césped utilice los nutrientes. Toda actividad biológica requiere una humedad adecuada del suelo para convertir los nutrientes en una forma que esté disponible para la planta. Donde el césped se desarrolle en condiciones muy secas, las dósis a aplicar deben ser mucho menores que en aquellos lugares donde el agua no es una limitante.
Algunos fertilizantes nitrogenados requieren mucha humedad para liberar el Nitrógeno. Debido a que el césped normalmente es regado en abundancia, esta condición podría considerarse ideal, pero el pH del suelo también afecta la liberación del Nitrógeno. Con un pH de 7.5 o mayor, la efectividad de los fertilizantes en base a isobutilidene diurea se ve significativamente reducida. Como ya se ha dicho, el pH del suelo también va a afectar la disponibilidad del Fósforo, hierro y la mayoría de los micronutrientes.
El pH del suelo puede ser aumentado incorporando cal en suelos ácidos o disminuido incorporando azufre elemental en suelos alcalinos.

Ajustando el pH del suelo a valores casi neutros (6.5 a 7.2) incrementa la disponibilidad del Fósforo, hierro y otros nutrientes. En algunos suelos estos ajustes del pH son posibles, pero en suelos calcáreos, un exceso de cal puede provocar una significativa reducción en los valores del pH.
Todos estos elementos (aireaciones, temperatura, humedad, pH, etc.) deben ser considerados al momento de realizar nuestro plan de fertilizaciones. Aplicar fertilizantes sin considerar su efecto sobre el actual nivel de nutrientes, la disponibilidad de nutrientes o su interacción con los factores ambientales puede incrementar los problemas de nutrición del césped. Para cubrir los requerimientos nutricionales del césped, se deben tomar en cuenta muchos otros factores además de los fertilizantes.

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