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Protagonistas en los JJOO

Once voluntarios argentinos trabajaron activamente en el preparado del Campo de Golf en los Juegos Olímpicos de Río 2016. El relato de la experiencia que vivieron en sus propias palabras.

El golf vivió un año inolvidable en 2016 cuando volvió a ser parte de los Juegos Olímpicos luego de una ausencia de 112 años. St Louis, Estados Unidos, había sido la última oportunidad en la que nuestro deporte integró el programa olímpico.

Baja esa circunstancia especial, Río preparó un nuevo campo de juego con el diseño de Gil Hanse para la disputa de los dos torneos, el de caballeros primero y el de damas después, del que participaron 120 jugadores.

Para nuestro país fueron unos Juegos especiales; no sólo porque los chaqueños Emiliano Grillo y Fabián Gómez participaron como jugadores, sino porque que también fueron protagonistas once voluntarios argentinos que colaboraron y trabajaron activamente en el preparado de la cancha.

Los ingenieros agrónomos Marilu White, asesora agronómica de Saint Thomas (este y oeste), Club Náutico Hacoaj, Área 60 (La Reserva Escondida y La Victoria) y El Paraíso Country Club y CISSAB; Martín Pereyra, de Nuevos Verdes, Alfombras de césped y Row Planting; y Lucio Moyano, responsable agronómico de canchas de la Federación de Golf de la Provincia de Córdoba. Los superintendentes: Ing. Blas Spina, de Pueblo Estancia La Paz en Ascochinga; Ing. Juan Martin Bagnardi, del Club Náutico San Isidro; Mario Flores, de Campo Grande Club de Campo SA; Matias Romoli, de Pilar Golf Club; Roger Bernal, de Los Inkas, Lima, Perú; Marcelo Bouvier, de la cancha de golf del Sheraton Colonia Golf & Spa Resort; Gustavo Espíndola, del Nacional Golf Club y Mario García, de Lomas de la Carolina, Córdoba. A los que también se sumó el profesional de golf argentino, y responsable de menores del club Los Inkas de Lima, Perú, Pablo Dupleix.

Entre todos relataron las experiencias vividas en los Juegos Olímpicos y lo que les dejó Río 2016.

¿Cómo comenzó esta aventura que llevó a Agrónomos y Superintendentes de Argentina a ser parte de la organización de los JJ.OO.?

Matías Romoli: Comenzó hace tiempo y fue casi imperceptible en un principio, pero como todo lo bueno, requiere de tiempo y procesos. El primer paso fue la llegada del PGA Tour Latinoamérica en 2012. Allí, empezaron los contactos directos y periódicos entre los agrónomos del PGA Tour, la Dirección de Canchas de la AAG y los superintendentes de los distintos clubes que han recibido grandes torneos a lo largo de estos cuatro años. En ese tiempo se generó un importante vínculo, no sólo por la calidez y nivel de las relaciones (que fue instantáneo) sino sobre todo, por el nivel técnico profesional que el mantenimiento de canchas del golf argentino pudo demostrar. Esto fue percibido por Mark Johnson, Director Internacional y de Agronomía del TPC, quien extendió una invitación a Guillermo Busso para que formara a un grupo de “greenkeepers” voluntarios que trabajen en RIO 2016. Esa etapa se inició en 2015, y transcurrido más de un año y medio después, llegó a su objetivo: diez voluntarios de Argentina y un colega de la república hermana del Uruguay fueron a los Juegos Olímpicos en representación de la AAG.

Marcelo Bouvier: En mi caso comenzó con una visita que tuvimos hace dos años atrás al TPC Sawgrass, donde conocí a Mark, quien nos manifestó que se estaba construyendo la cancha olímpica en Brasil y que enviaría una invitación para participar en la preparación de la misma; luego, el año pasado por intermedio de Guillermo Busso, recibí la invitación a participar acompañando al grupo argentino, lo cual fue una alegría mayor aún, ya que trabajar con mis amigos argentinos siempre ha sido muy grato para mí.

“La invitación llegó por intermedio de Guillermo Busso. Con no muchas expectativas, me anoté”, destaca por su parte Juan Martin Bagnardi, mientras que Pablo Dupleix se explaya de la siguiente manera: “Yo soy de otra rama del golf, trabajo como instructor de menores en un club de Lima desde 2009; mi sueño olímpico comenzó cuando se anunció que el golf volvía a los JJ.OO. En ese momento sentí que iba a poder ver en Sudamérica a los mejores jugadores del mundo, y además sentir en persona el “espíritu olímpico” que tantas veces he escuchado de atletas que han podido experimentarlo. En un principio pensé que solo podría estar si iba como espectador, pero al conectarme con la gente del PGA, los cuales vienen a Lima desde el 2012, ya que en nuestro club se organiza una fecha fija del PGA Tour Latinoamérica, y donde he tenido la suerte de participar activamente en la realización del evento, me surgió la idea de trabajar como voluntario. Durante el 2014 y 2015, mandé varios correos a la Confederación Brasilera de Golf, sin recibir ninguna respuesta. Hasta que surgió la posibilidad de que Mark Johnson nos convocara para colaborar en la puesta a punto de la cancha. No me dedico al “grass”, pero en treinta años de caminar campos de golf, muchas de las tareas las he realizado o he visto como se hacen. Desde ese punto, comencé el proceso de postulación hasta que a principios de 2016 recibí el mail del Comité Olímpico Brasilero aceptando mi participación”.

Empezaron a trabajar mucho antes del inicio de los JJ.OO, ¿Desde qué momento? ¿Cómo era la dinámica del trabajo previo (visitas al campo, reuniones, etc.)?

Matías Romoli: La coordinación previa del grupo fue fundamental, ya que varios no nos conocíamos entre nosotros salvo algún que otro saludo ocasional en cada Reunión de Agrónomos. Esta tarea incluyó comunicaciones semanales los cuatro meses previos a los JJ.OO. En Brasil, nuestra llegada fue la semana anterior al torneo de caballeros. Fuimos recibidos en la Villa de Medios y estábamos muy cerca del campo olímpico. Empezamos a familiarizarnos con las tareas el viernes 5 de agosto con una reunión previa y visita a la cancha. Ya el sábado estábamos realizando distintas tareas, todas clásicas a la preparación de un torneo de gran envergadura como lo fue éste.

Blas Spina: En la primera semana de preparación previa al torneo, el horario era prácticamente continuo, ordenándose en las siguientes semanas mientras se jugaban los dos torneos. En ese tiempo, nuestra jornada comenzaba con una breve reunión a las cinco de la mañana, luego de la cual salíamos al campo a realizar nuestras tareas de rutina: principalmente lo vinculado a corte y rolado de greens y rastrillado manual de bunkers. Éstas tareas por lo general terminaban cerca de las 07:30, reuniéndonos nuevamente en el galpón de mantenimiento donde por lo general, nos asignaban una tarea grupal según la necesidad del día. Ente las 10:00 y las 14:00 teníamos tiempo libre, para luego reunirnos puntualmente en el galpón y comenzar las tareas de la tarde, las que generalmente consistían en corte completo el campo, saliendo entre quíntuples, lomeras y triples, unas 20 máquinas que finalizaban el trabajo en aproximadamente 4 hs. Junto con esto, se tapaban divots y se regaban manualmente los fairways.

Juan Martín Bagnardi: El trámite de la inscripción como voluntario a RIO 2016 fue bastante antes, casi un año. Muchas idas y vueltas, con incertidumbres de fechas, cantidad de días a estar en Río, lugar donde nos alojaríamos, etc. Al final una vez todo resuelto, viajamos el 4 de agosto. El viernes 5 hicimos nuestro primer contacto visual con la cancha. Algo muy lindo y emocionante al ver la dimensión del evento que estábamos por vivir.

Pablo Dupleix: Fui el primer voluntario sudamericano en llegar al OGC (Olympic Golf Course), retiré mi credencial el día 2, y comencé a trabajar el 3 a las seis de la mañana. Mi “bienvenida” consistió en recolectar piedras y conchas de los bunkers, tarea que realicé durante todo el día, acompañando al grupo de empleados de la cancha. Un equipo de una calidad humana increíble, que desde el primer saludo me hicieron sentir bienvenido. El segundo día nos tocó dar forma a todos los bunkers, a mano. Tarea extremadamente dura para el que no está acostumbrado a esos trabajos. El día 5 tuvimos la primera reunión general con todos los voluntarios y al ver en la lista de asignación de tareas, que mi nombre aparecía junto a la palabra “BUNKER”, casi que maldije la idea de venir a ver las olimpíadas como voluntario del campo. Pero Mark (Johnson) me hizo rotar por todas las demás tareas básicas que puede realizar una persona que no trabaja en el mantenimiento de campos de golf. Aprendí mucho y los otros ochenta y cuatro integrantes de la fuerza de trabajo me enseñaron como hacerlo bien.

¿Cómo se dividieron los trabajos y en qué consistía la tarea de cada uno?

Marilú White: Los trabajos nos fueron asignados, cortábamos greens con greeneras manuales, fairways con quíntuples y triples, tees con triples, rastrillamos bunkers a mano, regamos también a mano, tapamos divots en fairways, usamos sopladoras, pintamos arena de verde.

Blas Spina: Había tareas de rutina para cada uno, que repetíamos todos los días: Corte de greens con manuales, asistencia al corte de greens con placas de plástico (turning boards), corte de fairways con quíntuples y lomeras, corte de tees y entornos con triples, medición de velocidad y receptividad en greens, rastrillado manual de bunkers y preparación de cancha (set-up), entre otras. Mas allá de estas tareas de rutina asignadas, todos colaborábamos cuando era solicitado en tareas conjuntas como pintado de arena, tapado de divots, riego manual de fairways, etc. Por lo general luego de las tareas de rutina de la mañana o tarde, nos distribuían en alguna tarea conjunta.

Juan Martín Bagnardi: Los primeros días nos iban dando diferentes funciones, hasta que logramos organizarnos y tuvimos una rutina. En mi caso, al principio regué fairways, sopletié greens y tees, reparé divots. Al final mi rurtina era, por la mañana cortaba greens (el 9, 10 y 14) y por la tarde cortaba fairways con una lomera triple.

Mario Flores: El primer día de trabajo para mí fue rastrillar los bunker una experiencia única, luego se nos asignó una tarea programada diaria, que era colaborar con los cortes de los greenes con la colocación de placas de plásticos (turning boards), rutina que repetimos hasta finalizar el evento. En la tarde usábamos la sopladora en entornos de los greenes y bunkers, también tapábamos los divots de los fairways, riego manual de los fairways y siempre estábamos atentos a colaborar en el área donde se necesitara, había una buena predisposición de todos.

Lo que más me asombró fue ver el trabajo en equipo; aunque fuéramos de diferentes nacionalidades, todos teníamos una misma meta y la mente puesta en que salga todo bien, y ver los resultados fue genial en la rutina diaria de trabajo.

¿Cuánto tiempo estuvieron en Río, y como era la agenda diaria previa al inicio del torneo y durante el mismo?

Marilú White: Llegamos el 4 de agosto y regresamos el 22. El primer dia fuimos al Sambódromo a retirar los uniformes y acreditarnos. Fue muy divertido, teníamos dos horas de viaje entre trenes y subtes que debíamos tomar para llegar a destino, aunque en principio salimos trece, entre los voluntarios argentinos y un uruguayo, un español y un inglés, sin saber exactamente que transporte deberíamos tomar para llegar, nos fuimos haciendo amigos en el camino de brasileros, chilenos, americanos y europeos que iban con el mismo destino y se sumaban al grupo confiando en nosotros, finalmente llegamos 46 voluntarios juntos.

De ahí en más la rutina era levantarnos a las tres y media de la mañana para subir a la combi asignada y a trabajar. El recreo era de nueve a doce y después volvíamos al club para almorzar y salir a trabajar nuevamente.

Pablo Dupleix: La agenda diaria era: 03:15, levantarse y alistarse para estar sentado en el volante de una de las vans a las 03:50. A las 04:15 llegábamos al club, y luego de pasar los controles de ingreso (scanner y revisión de los vehículos), nos dirigíamos a desayunar en la carpa-comedor. 04:45 daba comienzo la primera reunión de trabajo, donde se daban las asignaciones y los tres responsables señalaban los detalles que cada equipo debía observar. A las cinco se salía a trabajar, terminando en promedio entre las 08:00 y 09:30, dependiendo de las tareas a realizar. Teníamos libre el resto de la mañana y a las dos de la tarde se realizaba la segunda reunión informativa, previo a salir a realizar los trabajos de la tarde.

Terminaba el día lavando y guardando los vehículos y herramientas utilizados, y alistando la van para llevar a mi grupo de vuelta a la villa. Como parte de este grupo lo integraban los superintendentes argentinos, a los cuales les asignaban tareas extras, como soplar o cortar la zona de práctica, casi siempre éramos de los últimos en dejar la cancha. El día terminaba lavando ropa, haciendo compras y cenando en el cuarto.
Cuáles fueron las sensaciones en el momento del primer golpe que marcó la vuelta del golf a los JJ.OO.?

Mario Flores: Para mi fue una sensación única, ya que era un privilegio ser parte de este evento mundial único; fue algo maravilloso. Terminé de trabajar la mañana de la primera ronda de caballeros y me fui a la tribuna del tee del hoyo 1. Fue algo increíble ver la presentación de cada jugador y el aplauso del público que colmaba el lugar. Pero sin dudas que la emoción mayor fue tras la aparición de Fabián Gómez primero, y Emiliano Grillo más tarde. La gran cantidad de argentinos en el lugar, donde la mayoría parecían chaqueños, hicieron que las presentaciones fueran de las más ruidosas. Desde lo personal también asumí que, aunque de un lugar pequeño, también era parte activa en la vuelta del golf a los juegos, y también era un representante argentino más.

Con “Tincho” cruzamos a Emiliano Grillo y Pepa Campra al finalizar su vuelta de práctica, gustoso accedió a conversar con nosotros y obviamente a sacarse fotos con nosotros.

Pablo Dupleix: Un gran orgullo, porque estuvieron muy cerca. Luego de casi dos semanas de estar dando todo para que la cancha esté a la altura de tamaño evento, uno se siente parte de los juegos y desea que cada atleta que compite logre su “sueño olímpico”, en especial si es latino.

¿Tuvieron oportunidad de ver otras disciplinas y percibir el espíritu de los JJ.OO.?

Martín Pereyra: Siempre fui un amante de los deportes, mucho antes de tener sentido de la razón. No podría describir con palabras los sentimientos y las emociones que me generó participar y tener la posibilidad de compartir con mis compañeros de viaje y amigos de ver varias disciplinas. Entre ellas destaco el básquet, la Legión Dorada que hizo historia en Atenas 2004 y poder ver los últimos partidos del mejor jugador de todos los tiempos, Manu Ginóbili. Ver ganar a Del Potro contra el número uno del mundo, Novak Djokovic, en donde no tenía chance alguna debido a sus lesiones, y la final por la Medalla de Oro con Andy Murray. También a Rafael Nadal, Serena Williams, entre otros. Las medallas de Oro, Plata, Bronce y el 5to-6to puesto entre Argentina y Nueva Zelanda en el rugby de seven. Sin olvidarme de los “gladiadores” en un partido para el infarto contra Croacia.

Pablo Dupleix: Solo pude ir a ver un día histórico como fue el partido que le ganó Delpo a Novak Djokovic, y a la selección de básquet argentina que jugaba contra Nigeria. Soy un fanático del vóley y los partidos de esta disciplina se realizaban en el Maracanazinho, el cual quedaba a más de una hora de la villa donde dormíamos. Por el ritmo de trabajo que teníamos, prefería ver todos los partidos en la comodidad de mi habitación, ya que contábamos con un sistema de circuito cerrado, donde se transmitían todos los deportes que se realizaban en HD.

¿Cuáles fueron las dos anécdotas más importantes que no pueden dejar de contarse?

Martin Pereyra: Las experiencias vividas en las ceremonias de apertura y clausura, la final de natación de 200 mts. mariposa, que sin duda nadie va a poder igualar con un total de 28 medallas a Michael Phelps, contada por Roger Bernal y Brandon Matthews representante de Toro. Y la final de la posta por equipos de 4 x 100 mts., donde Usain Bolt confirmó nuevamente su legado como el velocista más rápido de la historia, vivida por Roger Bernal y Marilu White.
¿La mejor anécdota? La única vez que me quise colar a algo en los juegos, Marilú, que tenia que seguirme se alejó, se fue a tirar el palito del brochet al cesto de la basura. Al volver le dicen: usted no puede subir y ella responde con inocencia “Eu estoy con eli” y me señala a mí como si yo fuera el presidente del Comité Olímpico!

Juan Martin Bagnardi: La Noche que fuimos a ver la inauguración de los JJOO al Maracaná, a la vuelta estábamos muy cansados. Era como la una de la mañana y nos habíamos levantado a las tres y trabajado prácticamente todo el dia. Decidimos tomarnos un taxi. Al tomarlo empezamos a explicarle como volver o adonde teníamos que ir y se me ocurre decir, como en las películas (ya que nos dividimos en dos taxis)…siga a ese taxi! Y le apunté al de adelante. El problema fue que todos nos quedamos dormidos y el taxista en algún momento se confundió de taxi, siguió a otro cualquiera y terminamos, anda saber donde en otro lugar. Por suerte logramos explicarle y llegamos a destino, casi a la hora de levantarnos!

Fuimos a la ceremonia de apertura. No teníamos entradas y no vendían tampoco porque ya había comenzado. Pero igual logramos entrar y no solo eso, estuvimos en los mejores lugares saludando a las comitivas de todos los países. Eso fue impresionante.

Finalmente, ¿qué les dejó esta experiencia desde lo profesional?

Lucio Moyano: Mis aspiraciones referidas a los JJ.OO. eran las de conocer distintos aspectos y vivencias de lo que representa un torneo de esta índole, del cual venía escuchando desde hace un año. Nunca tuve la oportunidad de conocer desde adentro lo que es estar en un evento de esta envergadura donde uno puede ver de cerca a figuras del golf tan importantes, mucha intriga de conocer la mística que encierra tal evento, toda la logística que depara su preparación, tener contacto directo con muchos jugadores, ya que el golf es parte de mi vida por qué no solo lo practico, si no que vivo de él, y tener una vivencia personal respecto al grupo de voluntarios que íbamos a participar. Me quedé muy impresionado con la logística que impera en esta clase de torneos, no sólo en lo que atañe a la forma de diagramación de las tareas diarias que nos tocaban realizar, si no también a la infinidad de cosas que hay detrás del mismo, como torres de televisación, audio, personal de distintas áreas involucrados (marshals, limpieza, comida, administración, seguridad, atención médica, etc.) Y compartir el día a día con mis compañeros los momentos de trabajo, como de recreación, que para mí fue el gran broche qué me permitió darle el realce humano a este evento, que sin lugar a dudas fue cansador y tedioso.

Un toque de experiencia vivencial muy importante en el cual todos ponen lo mejor de sí para que la camaradería sea uno de los pilares del evento. Alcanzó sin dudas mis expectativas tanto en lo profesional como en lo personal.

Marilú White: Formamos un grupo humano increíble; solidaridad, compañerismo y alegría era lo que vivíamos diariamente, adentro y afuera de la cancha. Me sentí orgullosa de estar en los Juegos Olímpicos aportando mi trabajo y súper cómoda con el grupo.
Gustavo J. Espíndola: Realmente este viaje en lo personal me sorprendió desde un principio. Gracias a Ricardo De Udaeta y Guillermo Busso que confiaron en mí. También a la colaboración de Matías Romoli teniendo la paciencia de ayudarme en la inscripción con los idiomas Portugués e Inglés. Desde ahí se notó el compañerismo y la camaradería. También Matías armó un grupo de WhatsApp! Con logo de las olimpiadas y todo. Se fueron agregando personas, todo bien. En el aeropuerto me encuentro con Juan Martín, Matías, Marilú, y Martín Pereyra (Tincho) (parecíamos conocidos de toda la vida).

Mario García: Antes que nada quiero agradecer a quienes me permitieron llegar a Río 2016, Andrés Schönbaum, Guillermo Busso, Matías Romoli, la Federación de Golf de Córdoba y mi club, Lomas de la Carolina. Me llevo la mejor de las experiencias, tanto de lo profesional, aprendiendo de quienes nos dirigían y de mis compañeros con mayor experiencia, como desde el punto de vista de lo que fue compartir con un grupo de personas que no podría describir en pocas líneas. Por más de veinte días fueron tan importantes como mi propia familia. Volvería a repetir esta experiencia todos los años si fuera posible.

Pablo Dupleix: En lo personal, tuve la oportunidad de trabajar codo a codo con un grupo de profesionales de la mejor calidad que se puede encontrar en todo el mundo, en un entorno del mismo calibre que cualquier torneo del PGA Tour. Pude rendir y sentir que hacíamos un trabajo bien realizado. Desde el día que llegaron, todos los miembros del personal estable del OGC, los responsables del PGA (Mrs. Carl y Mark), cada uno de los superintendentes, y en especial el grupo de Argentina me hicieron sentir uno más del grupo, pese a trabajar en otra rama de la gran familia del golf.

Algunos de los argentinos los conocía de vista, pero ellos me adoptaron y a los pocos días sentía que éramos como amigos de años. Marilú como la dama del equipo, Matías que me alojó en su departamento, Daniel, los dos Marios, Lucio, Juan Martín, “Tincho”, Blas, Marcelo, y “el personaje de los JJ.OO.”, una persona increíble que tengo el placer de tener cerca porque ahora trabaja en el mismo club, Roger Bernal.

Todos nos fuimos ganando experiencia, sintiendo que superamos con creces el desafío de trabajar al nivel de exigencia que un evento de este calibre, pero sobre todo, guardando el recuerdo de un grupo de amigos que los unen los cinco anillos más fuertes de mundo.

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