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Con conocimiento y autoridad

El Doctor Alejandro Canegallo es el ejemplo de la tan mentada frase que reza “querer es poder”. Con el apoyo de su familia y un esfuerzo que le valió su recompensa, hoy es el único profesional argentino con un PhD en manejo de céspedes otorgado por Clemson University.

Alejandro Canegallo comenzó a tener contacto real con el verde mundo del césped en el tercer año de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UCA; fue en el año 1990, cuando simultáneamente empezó a hacerse cargo de las cuestiones relacionadas al cuidado de la cancha del Aero Club Fortín Lobos, institución en la que se formó como golfista aficionado desde la niñez. “En esos inicios, conté con el apoyo de mi club en donde Julio Merlini era el Capitán de la cancha y mi papá Oscar miembro de la Sub-comisión de golf. Por otro lado, y no menos importante, tuve el apoyo de Luis Enrique Vila Obarrio y Guillermo Busso de la AAG”.

Alejandro Canegallo comenzó a trabajar como asesor agrónomo de las canchas de la Federación del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires en 1993 y a partir de 1994, se unió al Ingeniero Julio Alizon García, reconocida personalidad dentro de la actividad con quien trabajó hasta su retiro, como asesor independiente en diversos clubes

“En el 2003, y a instancias de Dr. Earl Elsner, quien se transformó en mi mentor y amigo querido, me propuse perfeccionarme en Estados Unidos a través de un estudio de Postgrado. Fue así que el Dr. Bruce Martin me invitó a ser parte de su programa en Clemson University, Carolina del Sur, y trabajar para lograr un Masters of Science (MS) enfocado en enfermedades de céspedes. Para esto me ofreció ser su asistente graduado, con lo cual tuve un salario mensual y una beca para estudiar en la Universidad”.

Este es el punto donde comenzó una etapa distinta en su carrera y en su vida. ¿Cómo fue en el inicio?

El proceso de aceptación para realizar un postgrado en Estados Unidos es largo. Antes que nada hay que traducir y legalizar el título y pedir cartas de recomendación para completar la aplicación. Luego vino el momento de los exámenes, TOEFL por el idioma y GRE para ingresar en la Escuela de Graduados. Una vez aceptado, nos mudamos a Clemson con Ivana mi mujer y nuestra hija Justa y comencé con las clases, 12 años después de haberme graduado en la UCA, por lo que fue casi como empezar de nuevo, pero con una importante experiencia de trabajo.

¿Qué ventajas le dio en Argentina el hecho de haber terminado el Master?

Principalmente los conocimientos adquiridos en una Universidad de primer nivel y junto a Dr. Martin, sin dudas uno de los mejores científicos en la ciencia del césped en Estados Unidos y el mundo. Por otro lado, me permitió posicionarme mejor en nuestro mercado: a mi regreso en 2007 retomé mi trabajo junto a Julio Alizon y las relaciones que llegue a establecer durante esos años de trabajo y estudio en Clemson me permitieron acceder a fuentes de conocimientos y de ayuda que nunca imagine iba a poder tener. La experiencia de haber vivido en Estados Unidos con mi familia mientras estudiaba y trabajaba fue muy importante porque ellas aprendieron el idioma e hicimos muchos amigos con quienes aún mantenemos contacto.

¿Cómo estaba su inglés?

Aceptable en la primera etapa, la del Masters, aunque para poder rendir los exámenes y ser aceptado por Clemson (o cualquier otra universidad del mismo tipo) tuve que estudiar mucho. Debido a que al mismo tiempo mantenía mi trabajo en aquel entonces, llegué a tomar clases particulares muy temprano a la mañana. Finalmente, los scores tanto de TOEFL como de GRE, fueron satisfactorios y de esa manera Clemson me envió la carta de aceptación como se ve en las películas.

Me imagino que ese llamado debe haber producido un vuelco importante en su vida cotidiana.

¡Qué te parece! Hasta ese momento vivíamos en Buenos Aires, tenia un muy buen trabajo asesorando clubes y Justa tenía 3 años. Sin dudas se nos presentó un desafío muy arriesgado y entonces, tras analizarlo con Ivana, decidimos aceptarlo. La familia se mudó a Estados Unidos, al llegar nos recibió el Dr. Elsner y nos llevo al campus de Clemson donde nos esperaba Dr. Martin, quien nos había alquilado un departamento donde comenzamos a vivir.

Clemson, como toda Land Grant University, tiene como objetivos bien claros la enseñanza, la investigación y la extensión hacia los productores y demás contribuyentes de la información generada. Para la formación de nuevos científicos la Escuela de Graduados de la Universidad genera estas vías para reclutar estudiantes graduados que continúen con las investigaciones, financiadas a través de distintos programas. La tarea de Canegallo como Research Assistant no consistía en dar clases, sino dedicarse tiempo completo a la investigación, fundamentalmente al tema que había elegido. Sin embargo, estando al lado de un científico del calibre de Dr. Martin, los temas se ampliaban a todo lo referente a las Ciencia del Césped y especialmente las enfermedades.

“Dr. Martin tiene un excelente programa enfocado en el manejo de las enfermedades de los distintas especies de césped principalmente las que se usan en las canchas de golf en esa zona de Estados Unidos, que coincide con las que usamos en esta parte de nuestro país. El programa, situado en la estación experimental Clemson Pee Dee REC en Florence, SC, es financiado por Clemson y por aportes de compañías que buscan probar sus productos bajo su supervisión. Un porcentaje de esos ingresos se derivan a la Universidad, y el resto queda en una cuenta para la adquisición y mantenimiento de equipos, insumos, y todo lo necesario para llevar adelante el proceso de investigación, además de los salarios de los estudiantes y técnicos que son parte de este proyecto”, comenta Canegallo, que agrega: “Hay que destacar la minuciosidad financiera que tienen. Dr. Martin tiene una gran responsabilidad sobre la administración de esos recursos y, en el caso de mi sueldo y el de los otros estudiantes dentro del programa, eran congelados automáticamente cada vez que se recibían las partidas. La ecuación es fácil: Yo trabajo e investigo para obtener el grado (MS o PhD) y la Universidad es la beneficiaria de las investigaciones.

¿Era condición sine qua non tener que volver a Estados Unidos para buscar el doctorado?

No, fue por la insistencia de Dr. Martin, mi Major Professor, quien consideraba que debía completar mi formación académica con un PhD (Philosophy Doctor) enfocado en patología y fisiología vegetal aplicada a céspedes, muy importante para mantener el desarrollo de la ciencia del césped en Sudamérica y especialmente en Argentina. Un trabajo de doctorado implica una investigación profunda de un tema inédito, de modo que ante la propuesta de Dr. Martin me tomé el atrevimiento de preguntarle sobre la posibilidad de hacer el trabajo de campo en Argentina y enseguida me dijo que sí. De esa manera vivía en Argentina, manteniendo mi trabajo de consultor agrónomo en canchas de golf y realizaba hasta tres viajes por año a Carolina del Sur para tomar las clases necesarias y hacer los trabajos de laboratorio que implicaba mi investigación.

¿Cómo era la dinámica del Doctorado?

Como te comentaba, los ensayos a campo los llevé adelante en nuestro país, en Pilara GC. Conté además con la inestimable ayuda de Federico Zemborain, Diego Maidana y Rubén Santa María, quienes fueron fundamentales para poder completar los ensayos, y del Ing. Santiago Zapiola quien se ocupo de atender el asesoramiento de los clubes durante mis ausencias.

Mi Disseration fue sobre la identificación, la ocurrencia y el control de Spring Dead Spot, una enfermedad que se observa en el pasto bermuda. Esta es producida por tres distintas especies de hongos atacan los fairways, tees y greens de bermuda así como las canchas de polo, y se da tanto en SC como en nuestro país, además de en otros lugres del mundo con climas similares.

El trabajo de laboratorio consistió en la aislación del hongo de muestras de césped que presentaban síntomas de la enfermedad, la extracción del ADN del hongo y el análisis del mismo, para poder comparar a nivel molecular y ver las diferencias/similitudes entre el hongo que afecta al pasto en SC y en Argentina. Una de las razones que nos llevo a hacer este trabajo fue para determinar si el patógeno fue importado cuando se importó el césped de Estados Unidos o si es nativo de nuestro país. Paralelamente, al conocer las diferencias/similitudes entre los patógenos de los distintos lados, podemos llegar a determinar si las tratamientos para su control realizados en USA pueden ser efectivos o no en nuestro país.

Las muestras de césped enfermo que obtuve en Argentina las procese en los laboratorios de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UCA, en donde pude aislar el patógeno y hacer la extracción del ADN, el que transporte en papel de filtro a Carolina del Sur. Allí, en los laboratorios de la Estación Experimental Pee Dee REC hice dos procedimientos diferentes de análisis de ADN, para poder tener dos approaches diferentes sobre el mismo tema. Aquí jugo un rol fundamental Dr. Wonkeun Park, un profesor coreano que fue quien me guio en todo el trabajo molecular.

¿Cuáles fueron las repercusiones laborales de volver con el PhD?

El Doctorado es un largo camino en el que fui sumando conocimientos y confianza en lo aprendido, y al finalizar y lograr el PhD recibí el reconocimiento por la tarea cumplida de los clubes en donde trabajo, y lo que es mas importante es que recibí el reconocimiento y el aprecio de mis pares, con quienes día a día intentamos hacer que el césped crezca sano y presentar las canchas de golf en el mejor estado posible.

Por otro lado, me dio la certeza que el estudio y el esfuerzo es la única manera de adquirir el conocimiento; mi esfuerzo estaba enfocado en conocer, en aprender. Y en el conocimiento esta la clave para poder resolver problemas y mejorar. Fue fascinante verlo trabajar a Dr. Martin, mi profesor y mi amigo. Tuve el privilegio de compartir el trabajo con el, tanto en el laboratorio como en al campo y ver a un científico fenomenal con la modestia de los sabios.

Alejandro Canegallo ha logrado lo que muy pocos; ha llegado a un nivel muy elevado en lo suyo, y los efectos de su gran esfuerzo se traslucen en el mayor y mejor grado de conocimientos que posee. Pero ese saber trae consigo la obligación de ser transmitido.

¿Cuál es el consejo para alguien que quisiera seguir tu mismo camino?

Un estudio de postgrado en una buena Universidad de Estados Unidos es, sin dudas, un camino posible. Existen oportunidades que se pueden aprovechar pero uno debe estar preparado para salir de la zona de confort y enfrentarse con diferentes situaciones personales, familiares, académicas, etc. en una cultura diferente y en un idioma distinto del nuestro.

La curiosidad, la paciencia y la tenacidad son virtudes indispensables para poder tomar clases, hacer la investigación y resolver las múltiples situaciones inesperadas que complican el proceso, pasar por exámenes muy complejos (los preliminares para ser candidato al PhD, me llevaron mas de un mes entre los escritos y el oral) y finalmente la escritura de la Tesis/Disertación y la defensa de la misma.

Jugar en equipo es otra de las virtudes deseables que un estudiante de postgrado enfocado en la investigación debe cultivar. Colaborar en todas las investigaciones del programa no solo ayuda a los miembros del equipo de trabajo sino que uno se enriquece de distintos conocimientos, fundamentales para la vida profesional, que con seguridad no se centra solamente en el tema de investigación que uno sigue.

En mi caso fue una experiencia extraordinaria el haber trabajado junto a Dr. Martin y todo el equipo de técnicos que llevan adelante el programa de céspedes en la estación experimental Clemson University Pee Dee REC, uno de los mas reconocidos de Estados Unidos. Estaré toda mi vida agradecido con mi familia, Ivana y Justa por acompañarme todo este tiempo de sacrificio, con mis padres, Maria Elena y Oscar, por inculcarme que la educación y el trabajo duro y honrado son las claves para progresar, con Julio Alizon y Santiago Zapiola, por atender los clubes y hacer de mi proyecto una realidad, con Guillermo Busso, mi primer maestro, Luis Enrique Vila Obarrio, Vicky Zemborain y Mark Lawrie por el apoyo de siempre, con Pilara GC por permitirme hacer mis ensayos en sus instalaciones, Fede Zemborain, Rubén Santa Maria y Diego Maidana por su ayuda y el apoyo incondicional y sobre todo agradecer a los Clubes en los que trabajo, sus dirigentes, superintendentes y empleados que confían y me permiten desarrollar mi trabajo.

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