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Forestación en campos de golf, lo que hay que tener en cuenta

Las especies arbóreas tienen diferentes formas y tamaños, el buen conocimiento de esto nos va a permitir una buena planificación a la hora de plantar nuevos ejemplares, definiendo las especies y variedades adecuadas.

Por Verónica Gallegos. Es esencial, para lograr una plantación sana y un buen funcionamiento del grupo de especies, que las mismas estén plantadas a la distancia correcta, esto nos asegura la sanidad y armonía en el conjunto de especies. Cuando hablamos de tamaño nos referimos a la altura que alcanza un ejemplar en edad adulta, la importancia del tamaño y volúmenes de masas arbóreas en la composición del paisaje es fundamental, plantar macizos o grupos sin considerar antes que nada la altura que alcanzarán las especies elegidas ocasionará un completo desequilibrio en el conjunto, generando competencias de especies, desaprovechando las vistas y perspectivas y generando gastos económicos innecesarios. 

La forma o silueta de un ejemplar, si es de tronco vestido con ramificación y follaje creciendo desde el suelo o de tronco desnudo con su copa formada a partir del metro y medio desde el suelo, son características importantes a tener en cuenta en la selección de árboles a utilizar en un campo de golf. 

El conocimiento de la forma y tamaño de la copa de un ejemplar en edad adulta permite precisar el espacio requerido para que esa especie crezca de la forma adecuada, considerando que los requerimientos ecológicos son los correctos para dicho ejemplar. 

El tipo de plantación para una composición de macizos se llama “tresbolillo” o plantación en triangulo, cada árbol de una fila enfrenta un espacio de la fila anterior, la distancia entre ejemplares dependerá de la especie elegida. 

Para evitar las posibles influencias negativas de la plantación debido a la expansión y la acción desecante del suelo por las raíces, es recomendable, por ejemplo, en el caso de Casuarinas cunninghamiana, Quercus sp., Eucalyptus sp. que los macizos se encuentren a una distancia mínima de 15 a 20 metros de las áreas cespitosas que se desean tener en óptimas condiciones y de 8 a 10 metros si las especies utilizadas son de menor porte como Robinias sp., Fraxinus sp., Cupressus sp. 

Otro factor importante para tener en cuenta cuando se realiza un macizo es la orientación del sol. Esto nos va a dejar predecir las proyecciones de sombra del macizo. Teniendo en cuenta que en un campo de golf todas las labores están orientadas a lograr carpetas cespitosas óptimas tanto en tees, como en fairways y greens, esto requiere no solo agua y nutrientes sino también un mínimo de horas de sol. Esto nos lleva a que la plantación de los macizos debe estar planificada de modo tal, que no existan influencias negativas tanto por sombra como por raíces, que incidan en el buen desarrollo de las carpetas cespitosas. 

No todas las especies arbóreas pueden ser utilizadas en un campo de golf, se deben considerar las prestaciones que presenta la especie y las características necesarias que favorecen la elección de esa especie para el entorno a parquizar. 

El no realizar una correcta elección de las especies tiene como consecuencia labores culturales innecesarios, como la limpieza de hojas después de un fuerte viento o tormenta, porque la especie plantada es de hojas perenne que desprende sus hojas porque su renovación es anual, como la Grevillea robusta, lo que genera que haya más cantidad de uniones débiles entre las ramas y los pecíolos de las hojas. Por otro lado, hay muchas especies que presentan desgajes espontáneos como los Eucalyptus sp., especies con este tipo de características pueden provocar graves daños tanto a mobiliarios, infraestructuras, o personas. 

Conocer las características ornamentales de las especies, como la época de floración y el tipo de floración que presenta, la época de fructificación y el tipo de fruto, si es una especie perenne o caduca, el sistema radicular que presenta, el tipo y tamaño de hoja, es primordial para una correcta elección de las especies. 

Muchas especies caducas en otoño nos brindan un hermoso paisaje con sus cambios de tonalidad en las hojas antes de caer, pero debemos tener cuidado donde las colocamos en el recorrido ya que, por ejemplo, si están alrededor del green las hojas van a ser un inconveniente, lo mismo en los tees de salida, y si las colocamos a la altura del drive provoca demoras en el juego por la búsqueda de las pelotas entre las hojas. Esto nos va a generar un incremento de labores de mantenimiento y gastos que podemos evitar cuando conocemos la especie a plantar y realizamos una correcta planificación de plantación. 

Otras características importantes son conocer los requerimientos de suelo, drenaje y soleamiento que necesita la especie para un correcto desarrollo. 

Es necesario que una vez que contemos con el proyecto de plantación, sepamos cantidades y especies a colocar, hagamos una visita al vivero y pidamos las especies según nuestras necesidades. Hay muchas variedades en las que el vivero puede prepararnos la altura de copa que deseamos, así evitaremos labores futuras y dañar los ejemplares haciendo podas de gajos que no pueden cicatrizar. Por ejemplo, si vamos a colocar alguna especie que por su característica ornamental presenta una copa hasta la base, podemos pedir al vivero que levante la copa a una altura de 1.8 o 2 metros de manera que la plantación permita realizar el corte del césped ingresando con la maquinaria debajo de los macizos. Este tipo de requerimiento es posible hacerlo contando con un master plan en el manejo del arbolado, ya que estas labores los viveros no pueden realizarlas todo el año, debemos trabajar con una planificación y considerar los tiempos que necesita el vivero para lograr un ejemplar con las características que necesitamos.

Las podas mal realizadas provocan heridas que no cicatrizan y son la puerta de ingreso de gran cantidad de patógenos que generan enfermedades y en muchos casos causan efectos irreversibles en el ejemplar provocando su muerte a largo plazo. 

Los cortes realizados muy lejos del área de cicatrización provocan muñones que se pudren y son causantes del ingreso de patógenos.

Los árboles que fueron podados alguna vez, en muchos casos son especies con la capacidad de generar rebrotes en el pie del tronco o sobre él, estos brotes son una competencia del pie principal. 

Para que un ejemplar este sano debemos realizar la poda correcta para cada especie, con los cortes sesgados y manteniendo la forma del ejemplar. 

En el caso de los rebrotes aéreos luego de una poda mal realizada emergen en grandes cantidades por corte, provocando que los mismos sean débiles y en un futuro cuando ya sean ramas bien formadas se conviertan en peligrosas. Dado que las uniones de las mismas al tronco son débiles, esto puede provocar un desgaje por vientos y tormentas que desgarran el ejemplar, generando grandes heridas que no permiten la buena cicatrización y es una puerta de acceso de patógenos que dañan el árbol, en el futuro con consecuencias irremediables de sanidad y en su estética. 

Los agentes climáticos pueden causar daños de desgarre en muchos ejemplares o en muchos casos provocar su caída,  los desgarros en ramas se pueden cortar correctamente y así ayudaremos a la correcta cicatrización de la herida, las labores de prevención como el corte de ramas secas, los cortes para airear copas o disminución de altura y peso de copa, son algunas de las tareas que se deben realizar para evitar futuros inconvenientes. 

Muchas veces cuando se producen caídas de ejemplares los mismos de pueden salvar, se realiza una poda de acortamiento de copa para equilibrar el tamaño de copa y el sistema radicular dañado y luego se levanta el ejemplar apuntalando el mismo con estacas hasta que este genere nuevas raíces de anclaje. 

Hay diferentes tipos de poda que se pueden utilizar en cada caso particular, varían según la especie y las necesidades que se nos presentan para elegir como solución la poda de un ejemplar determinado. 

En los últimos años se ha percibido una gran evolución respecto a la atención del paisajismo y la forestación de un campo de golf, estas nuevas practicas hablan de naturalizar y establecer una continuidad ecológica con el entorno, teniendo un máximo respeto con el paisaje, la flora y la fauna autóctona.

Para esta integración se deben evaluar primeramente las características medioambientales y paisajísticas existentes en el campo de golf, una vez que contamos con este conocimiento se establece un plan de mejoras para la integración paisajística. 

La vegetación es uno de los factores más importantes para generar biodiversidad en un ecosistema, la incorporación de especies autóctonas nos asegura el éxito. Cuando incluimos las especies nativas estamos ahorrando en mantenimiento ya que las mismas están adaptadas a las condiciones de suelo y clima del lugar para su correcto desarrollo, por lo que estaremos ahorrando en riego, en aporte de nutrientes, en generar protección contra inclemencias climáticas, las especies autóctonas prosperan con lo que les brinda ese hábitat.

La incorporación de vegetación autóctona no debe estar limitada solo al campo de golf, sino también en los entornos del club house, áreas de servicios, zonas comunes, el tratamiento de los lindes y cerramientos del campo. 

También es aconsejable preservar la topografía del lugar, interviniendo solamente en el sistema tee, fairway, green. Esta conservación del entorno natural favorece a la conservación de la biodiversidad y es un ejemplo claro de la conciencia ambiental que se viene generando en el ambiente del golf.

  • Verónica Gallegos es Licenciada en Planificación y Diseño del Paisaje.
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